
El proyecto premiado
El proyecto Astùries llegó a nosotras con una situación que conocemos bien en nuestro trabajo diario: una vivienda habitada que llevaba varios meses publicada en los portales inmobiliarios sin generar ningún tipo de interés. Ni una llamada. Ni una solicitud de visita. Los propietarios no entendían qué estaba fallando. El precio estaba ajustado, la ubicación era buena y los metros cuadrados eran correctos. Pero la vivienda, tal como se mostraba, no conectaba con nadie. Cuando la visitamos por primera vez, entendimos inmediatamente el problema. El piso tenía potencial, pero estaba enterrado bajo capas de vida cotidiana: objetos personales en cada superficie, colores que competían entre sí en distintas estancias, un mobiliario mal distribuido que fragmentaba los espacios y hacía que todo pareciera más pequeño de lo que realmente era.El reto: una vivienda habitada que no vendía
El reto específico de Astùries era transformar la percepción del espacio sin cambiar la esencia de la vivienda y sin que la familia tuviera que abandonar su hogar durante el proceso. Esto significa que cada decisión debía ser práctica y reversible: no podíamos pintar paredes de otro color ni cambiar muebles por otros nuevos. Teníamos que trabajar exclusivamente con lo que había.
Nuestra intervención paso a paso
La estrategia se articuló en tres ejes que definen nuestra metodología para viviendas habitadas: Primero, eliminar ruido visual. Retiramos todos los objetos que distraían la atención del espacio en sí: fotos personales en exceso, figuritas decorativas acumuladas durante años, revistas apiladas, electrodomésticos pequeños sobre las encimeras. Cada objeto que permanecía tenía una razón de estar ahí. Los demás se guardaron temporalmente en cajas que almacenamos en las zonas menos visibles de la vivienda. Segundo, armonizar la paleta de color. Las distintas estancias presentaban tonalidades que no dialogaban entre sí. Unas cortinas de un tono, unos cojines de otro, una colcha que no conectaba con nada. Unificamos toda la vivienda con textiles neutros y cálidos —fundas de cojín en tonos arena, mantas de lino crudo, toallas blancas nuevas en los baños— que generaban continuidad visual entre los espacios. Es la esencia de combinar mueble real con mueble efímero: los muebles de la familia aportaban solidez y escala, y los elementos textiles y de atrezo que añadimos aportaban coherencia visual y calidez. Cuando recorrías el piso, todo fluía con naturalidad. Tercero, crear nuevos flujos moviendo el mobiliario existente. Un sofá girado noventa grados puede cambiar completamente la percepción de un salón. Una cama reubicada puede hacer que un dormitorio gane metros visuales. Redefinimos la circulación dentro de cada estancia para que el visitante pudiera recorrer el piso con naturalidad, entendiendo la función de cada espacio y percibiendo toda su amplitud real. Porque nuestro objetivo no es solo ordenar: es recrear escenas de vida que el comprador pueda sentir como propias.¿Tu vivienda habitada no genera el interés que merece? Te ayudamos
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El resultado y la venta
Después de colgar el nuevo reportaje fotográfico en los portales inmobiliarios, la vivienda generó numerosas solicitudes de visita. El teléfono empezó a sonar desde el primer día. La vivienda consiguió venderse en las primeras visitas. De meses de silencio absoluto a cerrar la operación en días. Ese contraste es exactamente lo que el jurado de la AHSE valoró al otorgarnos el premio a la mejor vivienda habitada. No se trataba de la decoración más espectacular ni de la vivienda más lujosa: se trataba de la intervención más eficaz. De demostrar que con la metodología correcta, trabajando exclusivamente con los recursos existentes en la vivienda, se puede transformar una situación de venta completamente estancada en un éxito comercial.
Qué dice este premio sobre nuestro método
El premio AHSE a la mejor vivienda habitada valida algo que hemos comprobado proyecto tras proyecto: que el home staging no necesita grandes presupuestos para generar grandes resultados. Lo que necesita es un ojo entrenado, conocimiento del mercado y la capacidad de escuchar lo que cada casa necesita. Mila y Ana formamos un equipo donde se combinan 25 años de experiencia empresarial con formación en publicidad y marketing. Esa doble visión nos permite abordar cada proyecto con sensibilidad creativa y rigor estratégico. Nosotras no decoramos: aplicamos marketing emocional al espacio para que el comprador se enamore antes incluso de pisar la vivienda, cuando ve las fotos en el portal. Y este premio confirma que lo hacemos a un nivel que destaca entre los mejores profesionales de España. Junto con los premios al Mejor Piso Piloto y al Mejor Caso de Éxito, el reconocimiento a la Mejor Vivienda Habitada completa un trío que refleja la versatilidad de nuestro método: funciona en viviendas habitadas, en obra nueva y en situaciones donde el resultado comercial es la máxima prioridad. Para nosotras, este premio es también un compromiso. El premio AHSE mejor vivienda habitada nos impulsa a mantener ese estándar: cada vivienda habitada que llega a Canela Estudio recibe el mismo nivel de atención, dedicación y estrategia que el proyecto premiado. Porque sabemos que detrás de cada piso que no se vende hay un propietario frustrado que merece una solución profesional. Y eso es exactamente lo que ofrecemos. Si tu vivienda necesita un impulso, puedes ver todos nuestros proyectos y comprobar por ti mismo lo que nuestro método consigue.Si tu vivienda habitada necesita una transformación profesional para venderse, hablemos. Nuestro trabajo premiado habla por sí solo.
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